jueves, 20 de febrero de 2014

Una animación que habla de las diferencias



Montaje audiovisual del libro "El Cazo De Lorenzo" de Isabelle Carrier, mujer de Jérôme Ruillier autor de "Por Cuatro Esquinitas De Nada".




lunes, 2 de septiembre de 2013

¿Cuándo nace un niño al lenguaje?

Miguel Rep es un dibujante y humorista gráfico argentino. Publica diariamente una tira de humor en el matutino "Página12". De una de esas historietas tomé la que muestro a continuación. Ilustra brillantemente muchos de los puntos de vista que expuse en el Blog.

 

miércoles, 13 de marzo de 2013

Adquiriendo significados II


En el recorrido de la palabra ajena a la palabra propia el niño pregunta, confronta, recurre a la Ley Paterna descubriendo y
corroborando la impronta mágica de la metáfora.
Y sí ... Siguen los bitstrips:

Adquiriendo significados


Y sigo con los bitstrips.
En este caso un diálogo de la vida cotidiana nos muestra cómo los niños construyen significados. Lejos están de "aprender" vocabulario como si desde el diccionario fuera.



lunes, 11 de marzo de 2013

La belleza del consumismo

Una historieta creada en bitstrips.com.
Muestra cómo somos influenciados por la publicidad. La manera en que los medios inciden sobre nuestros criterios. Sobre todo en los gustos de los niños.
Cualquier similitud con la realidad ...



 

domingo, 28 de octubre de 2012

Los saberes son de todos

En Rajastán, en la India, una escuela extraordinaria prepara a mujeres y hombres del campo –muchos de ellos analfabetos– para que lleguen a ser ingenieros solares, artesanos, dentistas y médicos en sus propias aldeas. Se llama Barefoot College (Escuela de descalzos) y su fundador, Bunker Roy, explica cómo funciona.

 
 
 

miércoles, 22 de agosto de 2012

Cambiar los Paradigmas del Sistema Educativo

Según Wikipedia, Sir Ken Robinson (Liverpool, Inglaterra, 1950) es un educador, escritor y conferenciante británico, experto en asuntos relacionados con la creatividad, la calidad de la enseñanza, la innovación y los recursos humanos. También ostenta el título de Doctor por la Universidad de Londres desde 1981. Debido a la relevancia de su actividad en los campos mencionados, especialmente en relación con el arte, fue nombrado sir por la reina de Inglaterra, Isabel II en 2003.
Es interesante escuchar sus opiniones sobre el sistema educativo. La gráfica del video también es para destacar.


miércoles, 23 de mayo de 2012

Cuando las palabras no sirven

Rafael Alberti (España, 1902-1999) y lo inefable del dolor:

Nocturno

Cuando tanto se sufre sin sueño y por la sangre
se escucha que transita solamente la rabia,
que en los tuétanos tiembla despabilado el odio
y en las médulas arde continua la venganza,

las palabras entonces no sirven, son palabras.
Manifiestos, artículos, comentarios, discursos,
humaredas perdidas, neblinas estampadas,
¡qué dolor de papeles que ha de barrer el viento,

qué tristeza de tinta que ha de borrar el agua!
Ahora sufro lo pobre, lo mezquino, lo triste,
lo desgraciado y muerto que tiene una garganta

cuando desde el abismo de su idioma quisiera
gritar que no puede por imposible, y calla.
Siento esta noche heridas de muerte las palabras

viernes, 20 de abril de 2012

CONVERSAR

Un poema de Octavio Paz (Ciudad de México, 31 de marzo de 1914 - Ciudad de México, 19 de abril de 1998)
 
CONVERSAR

En un poema leo:
conversar es divino.
Pero los dioses no hablan:
hacen, deshacen mundos
mientras los hombres hablan.
Los dioses, sin palabras,
juegan juegos terribles.

El espíritu baja
y desata las lenguas
pero no habla palabras:
habla lumbre. El lenguaje,
por el dios encendido,
es una profecía
de llamas y una torre
de humo y un desplome
de sílabas quemadas:
ceniza sin sentido.

La palabra del hombre
es hija de la muerte.
Hablamos porque somos
mortales: las palabras
no son signos, son años.
Al decir lo que dicen
los nombres que decimos
dicen tiempo: nos dicen.
Somos nombres del tiempo.
Conversar es humano.

miércoles, 11 de abril de 2012

Neruda y las palabras

Todo lo que usted quiera, si señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan... Me prosterno ante ellas... Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito... Amo tanto las palabras... Las inesperadas... Las que glotonamente se esperan, se escuchan, hasta que de pronto caen... Vocablos amados... Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío... Persigo algunas palabras... Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema... Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas... Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto... Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola... Todo está en la palabra... Una idea entera se cambia porque una palabra se transladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció... Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces... Son antiquísimas y recientísimas... Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada... Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos... Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo... Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas... Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra... Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes... el idioma. Salimos perdiendo... Salimos ganando... Se llevaron el oro y nos dejaron el oro... Se lo llevaron todo y nos dejaron todo... Nos dejaron las palabras.
Pablo Neruda, Confieso que he vivido : memorias.
 

jueves, 9 de febrero de 2012

GRAFITI

Cuando las palabras viven en las paredes de un barrio la eternidad es posible...


El grafiti está en una casa del Pasaje Tobas, en Villa del Parque, Buenos Aires, Argentina. En fin... en mi barrio.
Los versos son de la canción "Superchería" de Luis Alberto Spinetta (1950 - 2012).
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domingo, 22 de enero de 2012

Palabras como olas

Los poetas nos siguen hablando del lenguaje. En este caso es Juan Bautista Diuzeide (escritor argentino, 1964). De su novela "Kanaka":
"Soy alguien que anduvo entre el desierto del agua y el desierto de las palabras, desterrado. Y, ¿qué hay de cierto en el desierto de las palabras? ¿Qué, más que el desierto? Desierto entre palabras, desierto entre lo que las palabras dicen y lo que deberían, quizás, decir. Y la desolación del silencio como un viento quieto. No el silencio más obvio, aquel que media y medra entre palabras, sino ese otro silencio del cual están llenas las palabras. El silencio sobre el cual se construye y se aposenta toda voz, así como un magma primigenio de miedo, indecible, presta su materia a cada pesadilla y deja su sedimento de lucidez, de asombro y de vértigo, en cada despertar.
Anduve mares y palabras. Aprendí que las palabras son como las olas. Tienen la misma construmbre de alzarse y caer y romperse, alzarse y caer y romperse. Siempre iguales, nunca iguales. La costumbre de insistir con la monotonía de su música hecha de infinitas mínimas variaciones. De prometer y dar nuevas promesas y volver a prometer. De empinarse con las tormentas y redondearse con las lluvias y aplacarse con las calmas sólo para seguir siendo ellas mismas, para seguir siendo, siempre, otras. Olas o palabras.
Y de estas olas nadie sabe como el que naufraga."

video

viernes, 18 de noviembre de 2011

Ponencia de Ivonne Bordelois

Una conferencia interesante sobre cómo somos hablados por el lenguaje. Referida al discurso médico.
Ivonne Bordelois es una poeta y ensayista argentina. Se doctoró en lingüística (MIT) con Noam Chomsky y ocupó una cátedra en la Universidad de Utrecht (Holanda). Recibió la beca Guggenheim en 1983. Ha escrito varios libros, entre los cuales El Alegre Apocalipsis (1995), Correspondencia Pizarnik (1998), Un triángulo crucial: Borges, Lugones y Güiraldes (1999, Segundo Premio Municipal de Ensayo 2003), y La palabra amenazada (2003). Ivonne Bordelois ganó el Premio La Nación-Sudamericana 2005. "A la escucha del cuerpo", "Etimología de las pasiones" y "El silencio como porvenir" son sus últimos libros publicados en la editorial Libros del Zorzal.









viernes, 14 de octubre de 2011

Videolibro LSA TENER UN PATITO ES ÚTIL

Videolibros Virtuales en Lengua de Señas Argentina (LSA) es un proyecto desarrollado por Canales. Se trata de la creación de un sitio web en la que las niñas y niños sordos de nuestro país encontrarán 15 libros infantiles leídos por personas sordas en su lengua, la LSA.

Cada uno de los libros se acompaña de un video con curiosidades, propuestas o actividades para hacer después de la lectura y tiene voz en off con el objetivo de reunir a sordos y oyentes en torno al placer de leer.
Página Web: http://www.videolibroslsa.org.ar/



 

jueves, 13 de octubre de 2011

Los poetas nos siguen hablando...

Tomas Tranströmer recibió recientemente el Premio Nóbel de Literatura. Comparto un poema en el que cuenta sobre el lenguaje. Y escribe desde el silencio ...
Siete años después de que sufriera un ictus que le paralizó la mitad derecha del cuerpo y le provocó una afasia, que afectó a su capacidad para hablar, trazó un poema que descubre sus intenciones e intereses:

DE MARZO DEL 79’ (1983)


"Cansado de todos los que llegan con palabras, palabras, pero no lenguaje

parto hacia la isla cubierta de nieve.
Lo salvaje no tiene palabras.

¡Las páginas no escritas se ensanchan en todas direcciones!

... Me encuentro con huellas de pezuñas de corzo en la nieve.

Lenguaje, pero no palabras."

viernes, 16 de septiembre de 2011

Poesía y palabras

Del Poeta argentino Osvaldo  Aguirre (Colón, Entre Ríos, 1964).
La obra pictórica, "Las palabras de la tierra II", es de un artista contemporánero español: Francisco Gonzho.


De Tierra en el aire



Rompe
las palabras,
dice,
no rompas
el silencio.
Las palabras
secas y compactas,
las que trenzan
sus raíces
cuando alguien
las escarba,
las más pesadas,
y sean
sin maleza,
negras.
A golpes
de pala o rastrillo
rompe
la piedra y el musgo,
dice,
el campo desnudo
de junio
y las sofocantes,
las que sudan
en enero,
las mudas sin luz
ni agua,
y sean
cauce abierto,
ramas nuevas
de silencio.
***
Vamos a guardar,
dice, las palabras
del hogar,
allá,
las que vienen
y van,
las de llamar
a los perros de caza
y de vigilia, dice,
las que dan
mejor abrigo.

Tierra muerta
en la lengua.

Y dice:
porque el día cierra
y el frío,
porque el viento golpea
en todas las puertas.

Vamos a guardar,
a guardar bien,
que no se pierdan
las de ir descalzo en el barro
o la escarcha,
las de hacer fuego
la noche entera,
las que vienen
y van,
vienen y van,
allá,
en el rastro
del arado que borra
el viento.

Lengua muerta
en la tierra.
***


miércoles, 14 de septiembre de 2011

miércoles, 29 de junio de 2011

La palabra del diagnóstico

Una amiga fonoaudióloga me hizo conocer este video pidiendo que lo haga conocer.
Seguramente hay muchas puertas para entrar al análisis del diagnóstico. Yo pensé en la palabra. Es que, así como la voz necesita de un espacio con moléculas para propagarse, la palabra en su viaje tropieza y rebota con muchas otras palabras. Por eso nuestros enunciados no están solos, siempre llevan una resonancia del valor que se les atribuye y desde luego emotiva.
Alguna vez llegaron a mi consultorio padres que llevaban en la mano una receta, firmada por un neurólogo, que decía: "I/c fonoaudiología, diag: TGD". Los papás habían gogleado esa sigla. Combatieron, rechazaron, objetaron, sucumbieron, con todas las otras palabras que rodearon a "TGD".
Por eso: ¿qué lugar tiene la palabra del diagnóstico? ¿Qué es ese proceso de diagnosticar? ¿Su fin es arribar a una verdad, a una palabra? ¿Qué instrumentos, si los hay, debemos utilizar?
Aquí el video:


miércoles, 13 de abril de 2011

De las tecnologías

Eduardo Galeano, en su libro "Espejos", nos cuenta:
"Unos cinco mil años antes de Champollion, el dios Thot viajó a Tebas y ofreció a Thamus, rey de Egipto, el arte de escribir. Le explicó esos jeroglíficos, y dijo que la escritura era el mejor remedio para curar la mala memoria y la poca sabiduría.

El rey rechazó el regalo:
—¿Memoria? ¿Sabiduría? Este invento producirá olvido. La sabiduría está en la verdad, no en su apariencia. No se puede recordar con memoria ajena. Los hombres registrarán, pero no recordarán. Repetirán, pero no vivirán. Se enterarán de muchas cosas, pero no conocerán ninguna."

Así, en algunos casos, las nuevas tecnologías nos producen temor y las rechazamos de plano sólo por ser nuevas. Nos resistimos a incluírlas en los consultorios, en las aulas y las culpamos del escaso hábito por la lectura, de los errores ortográficos... ¿No será cuestión de mirar en ellas nuevas formas, nuevos géneros discursivos?
Adjunto dos videos para discutir sobre este tema. Siempre desde el buen humor, la risa que, como decía Bajtín: "aniquila el miedo y el respeto piadoso ante el objeto, ante el mundo, hace de él un objeto de contacto familiar y plantea en esa forma las bases para un examen absolutamente libre."




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jueves, 17 de febrero de 2011

Un punto de vista psicoanalítico

Este es un texto extractado del trabajo "De la palabra, su silencio" del Psicoanalista Daniel Ripesi.
¿Cuántas miradas se necesitan para abarcar el lenguaje?

"Para el psicoanalista Donald Winnicott (especialmente en su artículo “Objetos transicionales y fenómenos transicionales, primera posesión no-yo”), los cuidados maternos son responsables de que el aparato psíquico del bebé inscriba un silencio primordial; un silencio confiable para sostener las palabras; un silencio cuyo destino no será devenir hostil a la palabra sino, por el contrario, ser punto de apoyo de todo futuro decir que tenga vocación de diálogo. El silencio que se hereda de los cuidados maternos nutre toda posible elocuencia en un futuro parlante. Si Lacan llegó a decir que lo que un bebé chupa del pecho de la madre son significantes, habrá que advertir que esta posibilidad depende de haber chupado de la teta, en un primer momento, un silencio primordial. En la estructuración del aparato psíquico del bebé, la madre deviene metáfora de ese silencio primordial, lo cual es una cualidad esencial de su quehacer. Este silencio se transmite en el hacer materno durante el período de dependencia absoluta del infans.


La madre le habla a su bebé todo el tiempo: le canta, lo reta con indulgencia, le festeja cada gesto, lo nombra, en fin, le dirige una palabra que lo va constituyendo como sujeto mucho antes de que verdaderamente se haya integrado con una presencia y una intención frente a ella y al mundo. Pero –y para Winnicott esto es esencial en el desarrollo psíquico normal del bebé–, en una hipotética primera mamada, hay una pregunta que la madre no debe formular: “Este pecho que estás chupando, ¿es tuyo o es mío?”. Es que cuando el bebé chupa la teta (lo cual resume, de un modo muy esquemático, la presencia de la madre con sus cuidados, es decir, lo “poco” de madre que un bebé puede disfrutar y soportar), debe tener la sensación de que es él mismo quien crea la teta y no que se la está dando otro ser humano.
Winnicott indica con esto que, en los primeros intercambios madrebebé, la madre no inquiere quién es el “verdadero” propietario de los objetos que circulan entre ellos: sólo muy delicadamente lo introducirá en el reconocimiento de una deuda con el Otro. La madre no formula la pregunta y, también, se abstiene de afirmar alguna respuesta en este sentido (porque es sólo en apariencia que el pecho es verdaderamente de ella).
Este silencio que la madre debe guardar, difícil y tenso (ella está todo el tiempo muy tentada de que se le agradezca lo que “da con tanto sacrificio”), atenúa el sentimiento de una deuda difícil de inscribir en el infans; introduce, como germen de la subjetividad, la dimensión de una duda. La madre permite la experiencia de una duda pensable para el bebé, pero imposible de ser respondida con certeza, porque la experiencia con el pecho, para que la madre pueda “darlo” y el bebé “recibirlo”, supone que –a partir de cierta cualidad en los cuidados maternos– el bebé pueda vivir una paradoja: “Este pecho no es ni tuyo ni mío, pero es, al mismo tiempo, tuyo y mío”.
Si la madre diera la teta de un modo demasiado atado a su capricho narcisista y alejado de la necesidad de su bebé, este primer objeto de intercambio le llegaría al bebé como algo excesivamente ajeno a sus gestos, como algo demasiado extraño y muy alejado de sus expectativas y capacidad de creación. La madre pone el pecho en el extremo de un grito desesperado que es un gesto creativo, un hipotético primer grito del bebé que la convoca a un hacer incierto y riesgoso, un grito que encuentra-crea el mundo y, para empezar, a la propia madre.
Cuando Winnicott habla de una “madre suficientemente buena” alude a una mujer que, sin angustiarse demasiado, puede dejarse tocar por ese grito sin sujeto, puro gesto espontáneo, y sostenerlo con una cierta cualidad de su silencio que lo transformará en palabra. El grito inventa a la madre, y el pecho que ella le da, a un niño. Siempre hay un fondo de grito en cada palabra.
Sin embargo, por más esmero que ponga una madre, la teta siempre llega un poco antes o un poco después de la expectativa justa del bebé, más tarde o más temprano; pero dentro de cierto margen tolerable. Este variable desajuste es lo que abre la dimensión de una duda en el bebé, pero como se trata de un margen tolerable, la duda se soporta y la pregunta “¿es tuya o es mía?” no exige respuesta. No es necesario saber, se puede permanecer en la duda.
Si la madre quisiera ser un poco mágica, si se esmerara en ser absolutamente puntual y devota (“con su pecho”), si propusiera una teta siempre oportuna, una que no somete a espera alguna, la pregunta no se formularía, pero tampoco se abriría la dimensión de una duda tolerable. El bebe no sería cuestionado por una pregunta pero estaría irremediablemente confinado en un delirio: “Todo es producto de mi creación”.
El silencio en el quehacer materno contiene la economía tensa de una pregunta retenida; la madre querría quizá que se le agradecieran los servicios prestados, aborrece un poco a ese ser tiránico y demandante que toma todo sin reconocer nada, ella obligaría desde muy temprano a su hijo a decir “gracias”, a reconocer una deuda que lo agobiará toda la vida.
Hay que advertir un detalle importante: el objeto-teta, que parecería ser “de” la madre y concedido por su obra y gracia, sólo puede ser donado por una madre que también reconozca, en ese movimiento de donación una deuda subjetiva: desde el vamos, lo que torna simbólico al objeto “teta” (y simbólico implica aquí, también, que alimente), es que la madre sólo puede dar un pecho cuando ese objeto deja de ser suyo y pasa a ser creación de su hijo. La madre “posee” un pecho sólo si admite no ejercer sobre él ningún dominio absoluto. La madre sólo tiene un pecho cuando el bebé puede crearlo. La madre le debe a su hijo que su pecho posea valor simbólico. En suma, la madre sólo es dueña de un pecho cuando puede perderlo en beneficio de la creación que de éste hace su hijo. Del lado del infans, el pecho es su creación en tanto le sea dado; de lo contrario, se queda pataleando en un campo meramente alucinatorio.
La madre articula un silencio, entonces, que deriva de los cuidados maternos como modulación de su presencia. O, mejor al revés, su presencia es, en todo caso, la modulación de un silencio que oscila entre perderse en preguntas infortunadas o perpetuarse en mutismo absoluto. Es esta presencia, tensión de un silencio que amenaza interrumpirse, que depende de una palabra apenas retenida, lo que un bebé asimila de ella mucho antes que el valor significante de sus palabras articuladas en un discurso.


Con otros


La capacidad de dialogar con otros sería la de poder compartir con éstos, a partir de las palabras, cierto silencio primordial que se subtiende en el discurso; sólo así se soportan las disidencias y se puede jugar con las diferencias. La significación de un discurso se juega en una transicionalidad que oscila entre la sonoridad de la palabra y su reposo absoluto en el silencio. Habita siempre un silencio en la palabra y un decir en el silencio. Cuando esta tensión es bien soportada por el aparato psíquico, se pueden considerar (clínicamente) las diversas articulaciones significantes del deseo que se inscribe en el habla; sólo entonces.
También es cierto que, cuando finalmente se ha optado por comenzar a hablar, siempre hay algo más que decir, algo que agregar a lo ya dicho, pero esto no señala una insuficiencia de la palabra. Lo que sucede es que siempre se impone un retorno al silencio, a un silencio desde donde relanzar el discurso. Parecería que la palabra retoma allí sus bríos, su esperanza de alcanzar una expresión cabal.
No hay enemistad –no en la salud, por lo menos– entre el silencio y la palabra. El silencio no se reduce a un mero no decir, y la palabra proferida no se agota en lo que aparentemente hace audible y “comunica”. Cuando alguien calla una palabra, puede hacer oír el silencio en su versión más descarnada; el silencio, cuando se lo rompe con palabras estridentes, retorna por las grietas. Pero, en la enfermedad psíquica, palabra y silencio están disociados y en rebeldía.
No hay que confundir el silencio con el mutismo, ni la palabra con el ejercicio estéril del parloteo. La virtud de la palabra –si se la toma como una heredera privilegiada de lo que Winnicott llamó “objeto transicional”– no busca negar o subsanar el silencio, sino prolongarlo, recuperarlo, y, sobre todo, decirlo de algún modo; y para ello debe incorporarlo al decir.
Winnicott plantea que la comunicación sonora se inicia cuando la comunicación silenciosa falla. Maurice Merleau-Ponty plantea que la palabra busca expresar un sentido que el silencio anhela pero que nunca puede alcanzar del todo. La primera impresión que nos causan estas reflexiones nos puede llevar a engaño: podrían sugerir que la palabra se alza en los límites del silencio como una evidencia de su fracaso. La palabra señalaría –según esta perspectiva– la incapacidad del silencio para ilustrar a otros los propios pensamientos. Esto puede ser sólo parcialmente cierto: la palabra, la que se destina a otro ser humano y que verdaderamente pretende decir algo, no puede aspirar a “derrotar” o “superar” al silencio: no hay nada más elocuente, nada más expresivo que ciertos silencios.
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viernes, 28 de enero de 2011

Un punto de vista biologista

La siguiente es una nota aparecida en el suplemento de ciencia de un diario argentino: "Página 12". Es una entrevista a Alejandro Waiselboim, investigador del  Conicet. El punto de vista acerca del lenguaje es el que sostiene un biólogo, los métodos de estudio y de análisis son subsidiarios a esta mirada. La lectura merece esta advertencia. Pero, ¿no será demasiado estudiar la adquisición del lenguaje en un niño limitándose a la actividad cerebral? ¿Es posible analizar esta apropiación infantil sin tener en cuenta la noción de lengua materna? ¿No sólo el idioma que se habla alrededor y la actividad neuronal que implica sino la encarnación de la lengua en la madre y las funciones parentales que se desarrollan con la estructuración del sujeto? En fin, afortunadamente sobrarán preguntas. 

 Recovecos del lenguaje

Quizá sea cierto que el cerebro sea la última frontera. O no. O quién sabe. Pero aunque no sea la última, es una frontera de millones de neuronas y de sinapsis cuyas funciones hay que adivinar.
Por Leonardo Moledo

–¿En qué trabaja usted? Debo confesarle que ya lo sé, pero es una fórmula casi hecha para empezar estos diálogos.
–Mmm sí, ya lo sé. Lo he visto. Bueno, hace cuatro años que trabajo en neurobiología del lenguaje.
–Lo sabía.
–Lo que tratamos de ver, como objetivo último, son las diferencias que pueden existir a nivel neurobiológico en la adquisición del lenguaje en dos grupos de edades distintos: en adultos y en infantes de hasta cinco años. Cualquier infante puede adquirir lenguaje por mera exposición al medio lingüístico; un adulto no. Si uno traslada a un adulto a China ahora y lo expone al lenguaje para que lo aprenda desde cero, no va a poder. Por lo menos no como lo hace un infante.
–¿Y qué lenguaje aprende un adulto?
–Bueno, cuando un adulto va a aprender un lenguaje, lo aprende recurriendo a enseñanza formal. Lo que tratamos de hacer en el laboratorio, en donde trabajamos en general con adultos, es recrear las condiciones mínimas que vive un infante en el proceso de adquisición de la lengua, pero concentrado en un experimento muy acotado (de 20 minutos aproximadamente).
–¿Y cómo es el diseño experimental?
–Tenemos dos líneas de experimentos que son complementarias. En una sentamos a personas frente a la computadora en un cuarto aislado eléctricamente, para que podamos tomarle un encefalograma. La computadora va mostrando los estímulos y, en los diferentes ensayos, tiene que haber algún tipo de respuesta. En simultáneo tiene puesto el gorro para hacerle la electroencefalografía. Ese registro va a otra computadora, y los tiempos de reacción a los estímulos que uno le presenta quedan registrados en la computadora que les presenta los estímulos.
–¿Y cuáles son los estímulos?
–En los experimentos hay siempre una fase de entrenamiento, que sería una imitación de lo que el aprendizaje en el niño, y luego hay un testeo para verificar si aprendió. En la fase de entrenamiento, en una de las líneas de experimentos, lo que hacemos es presentar en la pantalla de la computadora una serie de 70 u 80 escenas visuales distintas conformadas cada una por dos figuras geométricas. Una está siempre quieta y la otra realiza algún tipo de movimiento. Hay una lista acotada de figuras geométricas que pueden aparecer y de movimientos que pueden hacer. Uno puede llegar a tener 150 combinaciones distintas de escenas. En la parte superior de la pantalla, entonces, aparecen las figuras y mientras tanto el sujeto escucha una descripción de lo que está viendo en un idioma inventado por nosotros. Inventamos las palabras y una sintaxis sencilla. La única consigna que uno tiene que respetar en los experimentos de lenguaje artificial es que suene fonéticamente plausible para la persona. La mayoría de los idiomas latinos tiene un patrón fonético muy claro (en general es consonante, vocal, consonante, vocal). Nosotros respetamos eso. Son palabras cortas, de cuatro o cinco letras, que respetan esta secuencia para que no le suene extraño a la persona. La consigna para la persona es aprender cuáles son las palabras que denota cada una de las figuras geométricas que ve, y cuáles las que denotan cada uno de los movimientos que ve. Tiene que aprender, en este caso, una serie de once palabras. La persona entonces queda sola y ve las 70 u 80 imágenes que le ponemos, y lo único que tiene que hacer en el medio del experimento es contestar alguna pregunta que le aparece escrita en la pantalla (por ejemplo, si determinada palabra apareció en la imagen inmediatamente anterior: el objetivo de esto es simplemente corroborar si estaba prestando atención). Cuando termina este ensayo, aparece una pantalla que le indica que terminó el entrenamiento. Aquí tenemos que comprobar si aprendió. ¿Cómo se hace esto? Muy simple: quedan 80 figuras que, si bien no son las mismas, están formadas por las mismas figuras y los mismos movimientos que ya se le mostraron, sólo que en combinaciones novedosas. Le mostramos esas 80 escenas y va a escuchar simultáneamente a la escena una frase en este idioma inventado que describe o no la escena que está viendo (ésa es la diferencia con el entrenamiento). La mitad de las veces la frase que escucha describe la escena que está viendo y la mitad de las veces no. Y la consigna es que diga si la describe o no.
–Ese es uno de los experimentos. ¿Y el otro?
–En el otro le quitamos la parte de contenido visual, es decir, le quitamos todo lo que correspondería con el significado en el lenguaje. Son prácticamente las mismas palabras que en el otro; hay algunas pocas que son diferentes. Obviamente, los que participan en un experimento no pueden participar en el otro. La consigna es: vos vas a leer o a escuchar una frase en un idioma inventado; la idea es que aprendas cuáles son las reglas combinatorias de estas palabras, es decir, la gramática, la sintaxis. Toda lengua tiene un conjunto de reglas que determina de qué manera se pueden relacionar las palabras para transmitir un mensaje coherente en ese idioma. Nosotros inventamos esas reglas. Se presentan 120 ensayos como entrenamiento y, si bien es mucho más difícil, la gente sigue aprendiendo. Ahora bien, hay dos diferencias con respecto al experimento anterior: en primer lugar, un menor número de personas llega a aprender las reglas gramaticales con respecto a las personas que habían respondido exitosamente en el primer experimento; y, en segundo lugar, el porcentaje de respuestas correctas es menor. Esto es esperable porque la tarea es mucho más difícil: la persona no tiene ningún referente y simplemente tiene que aprender, a través de ejemplos, cómo se combinan las palabras.
–Esa es la parte empírica, que tiene que servir para una parte teórica. Cuénteme esa parte.
–La hipótesis de trabajo fundamental que manejamos nosotros es que hay algún proceso a nivel del desarrollo cerebral que hace que cambie la manera en que se procesan los estímulos lingüísticos durante la adquisición en el infante y en el adulto. En este momento tenemos todos resultados en adultos, pero lo que necesitamos es compararlos con los obtenidos en infantes. Nuestro proyecto es de análisis comparativo entre grupos etarios, para ver si efectivamente los procesos son diferentes. Nosotros tratamos de recrear una situación similar en un adulto a la que vive un infante en el proceso de adquisición del lenguaje para ver si el procesamiento a nivel cerebral en infantes y en adultos es igual. Por ejemplo, si se afectan las mismas áreas del cerebro.
–¿Y eso se ve en el electroencefalograma?
–El electroencefalograma, como todo método, tiene ventajas y desventajas. La gran ventaja que tiene en estudios cerebrales, a diferencia de otros estudios como la resonancia magnética funcional, es la velocidad de adquisición: prácticamente no hay demora entre la señal que uno obtiene y la fuente generadora en las neuronas corticales. La desventaja es que en el fondo uno no está obteniendo una imagen de lo que pasa en el cerebro en sí mismo sino una imagen a nivel de topografía craneana de las consecuencias eléctricas en el cráneo de la actividad de la corteza cerebral (y sólo de ella). Por lo tanto no se obtiene bien la actividad cerebral. Sí hay algoritmos matemáticos que permiten procesar los electros: a partir de este esquema, o esta serie de datos de electros, intento determinar cuáles son las fuentes generadoras a nivel cortical que pudieron haber dado origen a esta señal electroencefalográfica.
–¿Es biyectivo?
–No. Ese es el problema. Si fuera perfectamente confiable, no habría problemas. En la mayoría de los estudios electroencefalográficos en investigación básica no se suele presentar la solución inversa. Se presenta solamente el registro electroencefalográfico, porque no se puede dar por seguro la fuente de la cual salieron.
–No salimos de lo empírico todavía... Usted me decía que se cree que hay una diferencia en el mecanismo de adquisición de lenguaje en niños y en adultos.
–Hay grupos que dicen que hay diferencia y grupos que dicen que no la hay.
–Pero lo que uno observa en la vida cotidiana...
–La observación primordial es que un chico puede aprender una lengua hasta cierta edad de una forma que el adulto no puede. Ahora bien, ¿eso significa que hay distintas áreas involucradas en el adulto y en el infante durante el proceso de adquisición? No necesariamente. Porque además hay una cosa que por el momento es empíricamente irresoluble (y no sé si se podrá resolver): en cualquier estudio de visualización de imágenes cerebrales uno está abarcando áreas de varios milímetros cuadrados. Y ahí hay centenares de miles de neuronas con millones de sinapsis, como mínimo. Entonces por ahí son las mismas áreas las involucradas, pero lo que varía es la arquitectura interna de las redes en esas regiones. Y eso, por el momento, no se puede llegar a mejorar.
–¿Y no estamos ahora en la misma situación que los médicos que no podían hacer disecciones?
–En cierto sentido, sí. ¿Qué es lo que se podría llegar a hacer? Acá creo que la doctora Kochen lo ha llegado a hacer en algún momento. En epilépticos que no responden a medicación a veces es necesario ubicar el foco epiléptico y extirparlo. Para poder ubicarlo con exactitud se le implanta al paciente un grupo de electrodos dentro de la zona donde se sabe que está el foco epiléptico. Se le induce un ataque epiléptico a la persona y, como el foco es siempre el mismo, se detecta dónde se inició el foco epiléptico, se remueve el sistema de electrodos y se opera. En ese caso, a veces, se puede usar a esas personas durante los días en que tienen los electrodos implantados para medir los potenciales cerebrales.
–¿Y cómo aprende el lenguaje el infante?
–Bueno, tampoco es tan claro. ¿Aprende por condicionamiento o trae cosas ya sabidas de manera innata? Esa es una enorme discusión que no está zanjada desde hace 60 años. Desde la publicación de Estructuras sintácticas de Chomsky es una discusión que está sobre el tapete. Lo que él plantea, aun hoy en día, es que las palabras son adquiridas, pero que hay ciertas reglas sintácticas que están presentes en absolutamente todos los idiomas. Esas reglas son pocas. Lo que plantea Chomsky es que esas reglas (como, por ejemplo, la separación entre sujeto y predicado, que está presente en absolutamente todas las lenguas reales) no son adquiridas. Las personas nacen sabiéndolo.
–Parece razonable.
–Sí. El punto es si es cierto. ¿Y cómo podemos llegar a saberlo? Metodológicamente es, diría, imposible.
–¿El hombre es el único animal que tiene lenguaje?
–Si hablamos de lenguaje como lo entendemos, sí. Por lo menos en condiciones naturales. Y eso es otro problema metodológico. Yo trabajé durante ocho años en comunicación con abejas, de quienes se dice habitualmente que manejan un rudimento de lenguaje. Tienen ciertos comportamientos que permiten transmitir información compleja. Pero es “lenguaje”.
–¿Por qué entre comillas?
–Lo que es particular del lenguaje humano es que los signos utilizados (las palabras) no son innatos sino adquiridos a través de la exposición al medio social, que las crea en forma y significado. Cualquier sistema de comunicación animal que no sea el humano usa signos innatos.
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viernes, 17 de diciembre de 2010

Felices Fiestas

El saludo navideño y para el próximo año de los chicos de la Escuela Prof. Bartolomé Ayrolo de Buenos Aires. Se trata de una escuela bilingüe para niños, jóvenes y adultos sordos, hipoacúsicos y con trastornos del lenguaje.
Me sumo a los deseos:




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jueves, 2 de diciembre de 2010

Holofonía

Les presento un video, pero lo fundametal es el audio. Es muy importante escuchar con auriculares.
Se trata de una grabación de gran realismo, en tres dimensiones, que según parece supera el sonido estereo. Fue creada por el argentino Hugo Zucarelli en 1980. Fue utilizada por varios artistas: Michael Jackson y Paul McCartney entre otros. Se usó también en bandas sonoras de películas, en la televisión y en parques temáticos.
La teoría, no probada y puesta en duda, es que la cóclea detecta y analiza estos patrones auditivos como si fuera un holograma acústico, produciendo un sonido de referencia que se combina con el sonido entrante. El cerebro interpreta estos datos para deducir la dirección del sonido.
En una entrevista Hugo Zucarelli dice: "Hay un aspecto que me tiene intrigado y es el potencial que tiene la holofonía para trabajar con sordos. Se ha llegado a comprobar que logran escuchar el sonido holofónico, aunque no puedan distinguir lo que oyen. La utilización de esta técnica para fines humanitarios, no comerciales, con autistas, sordos y en la reeducación de personas ciegas, es un campo que aún no ha sido del todo explorado y que debería tener mayor apoyo, sobre todo oficial".
Carezco de información para adoptar un punto de vista sobre el tema, si algún lector puede aportar datos sería interesante su comentario.
Sin embargo, más allá de lo teórico es interesante escuchar.


video
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miércoles, 17 de noviembre de 2010

Dicen sobre el Lenguaje...


La "inocencia" moderna habla del poder como si fuera uno: de un lado los que lo poseen, del otro los que no lo tienen; habíamos creído que el poder era un objeto ejemplarmente político, y ahora creemos que es también un objeto ideológico, que se infiltra hasta allí donde no se lo percibe a primera vista –en las instituciones, en las enseñanzas-, pero que en suma es siempre uno. Pero ¿y si el poder fuera plural, como los demonios? "Mi nombre es Legión", podría decir: por doquier y en todos los rincones, jefes, aparatos, masivos o minúsculos, grupos de opresión o de presión; por doquier voces "autorizadas", que se autorizan para hacer escuchar el discurso de todo poder: el discurso de la arrogancia. Adivinamos entonces que el poder está presente en los más finos mecanismos del intercambio social: no sólo en el Estado, las clases, los grupos, sino también en las modas, las opiniones corrientes, los espectáculos, los juegos, los deportes, las informaciones, las relaciones familiares y privadas, y hasta en los accesos liberadores que tratan de impugnarlo: llamo discurso de poder a todo discurso que engendra la falta, y por ende la culpabilidad del que lo recibe. Algunos esperan de nosotros, intelectuales, que actuemos en toda ocasión contra el Poder; pero nuestra verdadera guerra está en otra parte; está contra los poderes, no se trata de un combate fácil porque, plural en el espacio social, el poder es, simétricamente, perpetuo en el tiempo histórico: expulsado, extenuado aquí, reaparece allá; jamás perece: hecha una revolución para destruirlo, prontamente va a revivir y a rebrotar en el nuevo estado de cosas. La razón de esta resistencia y de esta ubicuidad es que el poder es el parásito de un organismo transocial, ligado a la entera historia del hombre, y no solamente a su historia política, histórica. Aquel objeto en el que se inscribe el poder desde toda la eternidad humana es el lenguaje o, para ser más precisos, su expresión obligada: la lengua.

(Fragmento de La lección inaugural de la cátedra de Semiología lingüística del College de France, del 7 de enero de 1977 (Siglo XXI, 1986)


Sobre el lenguaje

(...) Siendo al hombre imposible entenderse con sus semejantes, estando condenado a radical soledad, se extenúa en esfuerzos para llegar al prójimo. De estos esfuerzos es el lenguaje quien consigue a veces declarar con mayor aproximación algunas de las cosas que nos pasan dentro. Nada más... Pero de ordinario no usamos estas reservas. Al contrario, cuando el hombre se pone a hablar, lo hace porque cree que va a poder decir cuanto piensa. Pues bien: esto es lo ilusorio. El lenguaje no da para tanto. Dice, poco mas o menos, una parte de lo que pensamos, y pone una valla infranqueable a la transfusión del resto. Sirve bastante bien para enunciados y pruebas matemáticas; ya al hablar de física empieza a hacerse equívoco e insuficiente. Pero conforme la conversación se ocupa de temas más importantes que esos, más humanos, más «reales», va aumentando su imprecisión, su torpeza y confusionismo. Dóciles al prejuicio inveterado de que hablando nos entendemos, decimos y escuchamos tan de buena fe, que acabamos muchas veces por malentendernos mucho más que si, mudos, procurásemos adivinarnos.

(Prólogo parala edición francesa de La rebelión de las masas.)
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viernes, 5 de noviembre de 2010

Somos lo que decimos, lo que leemos, lo que escribimos ("Literacy")

Daniel Cassany es profesor de Análisis del Discurso en la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona). Es licenciado en Filología Catalana y doctor en Filosofía y Letras. Ha publicado numerosos libros sobre comunicación escrita y enseñanza de la lengua. Desde 2004 dirige un grupo de investigación sobre “literacidad crítica” o la comprensión y la producción de la ideología. Ha sido conferencista y profesor invitado de posgrados, maestrías y doctorados en universidades e instituciones de más de 20 países. También ha colaborado en programas de promoción de la lectura y la escritura con los ministerios de Educación de Catalunya, Galicia y Euskadi, en España, Argentina, Chile y México.
Este video es de una conferencia que dictó en un Congreso de Educación de Cantabria. El tema: "Las Competencias Básicas: qué, por qué y cómo".
Me parece muy interesante, tanto para Docentes como para Terapeutas del Lenguaje.


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miércoles, 15 de septiembre de 2010

Todos los nombres

Mi papá se llama Oscar Horacio. Cuando nací él había elegido ponerme Aquiles, pero mi madre no estuvo de acuerdo. Propuso una alternativa y el ego paterno no pudo rechazarla: los mismos nombres que mi padre pero al revés. Y acá estoy: Horacio Oscar.
Seguramente conocen las razones por las que les pusieron el nombre. Pueden estar asociadas a una persona querida por los padres, o a la rareza, ser elegidos por la originalidad, o formar parte de una tradición familiar, en fin, motivos no faltarán. Lo cierto es que antes de saber quiénes somos ya nos llaman por nuestro nombre. Nos marca para toda la vida sin que hayamos participado en la elección.
Nacemos en un entramado de deseos que pertenecen a nuestros padres, el nombre se sumerge en los orígenes de nuestra subjetividad. Nos marca en la sexuación y la identidad. Para el niño ser ese nombre implica todo un proceso de apropiación que acompaña la adquisición del lenguaje.
Decir: “yo soy …” es ocupar un espacio en el mundo que se proyecta durante toda la vida y alcanza hasta la última expresión escrita en el epitafio: “aquí yace …”
Una poeta nacida en Buenos Aires, Perla Rotzait, escribió “Si esto es el nombre”. Como creo que los poetas son los que más saben sobre el lenguaje les dejo unos fragmentos:
“Olvidar el nombre propio es perderse
indiferenciarse
cuando lo sustituyen por un número
el hombre se convierte en un número.
La fuerza del nombre es tan grande
que si la locura está en alguien
                       que se llama como yo,
                        mi yo tiembla.
Y cuando el martillo golpea y te nombro,
                        sé quién eres.
Y cuando pido que alguien me reconozca
es porque pronuncias mi nombre
y como cada ser recrea el lenguaje al nacer,
la palabra florece en cada uno
y cada uno le insuflará vida
cuando de vida se trata.
El resto es dejarse vivir
dejarse hablar
dejarse vivir.
Nada.
Mi nada es la nada
de antes del bing bang.
(…)
El nombre es lo único que llevamos del nacimiento a la muerte.
Eres Ana. No Ana María. Eres Ana. Alguien que lee mis poemas.
El nombre es, te hace, te reconoce. Te miras al espejo y dices: Soy Ana, Ana de ahora, la que existe.

¿Quiénes no existen? ¿A quiénes se les ha robado el nombre?

Ves una cárcel y un número.
Ves una cámara y un número.
Ves la lista del botín de guerra y son números.

A los heterónimos, tan llenos de nombres, no les alcanza uno solo para tanto ingenio, para tanto genio, Pessoa.
¿Y los que ocultan su nombre? ¿Los que transforman su esencia? Ya no más las Nieves de Varsovia, Conrad, ya no más.
Los nombres trascienden:
Lilit será siempre la maldad.
Otelo será siempre los celos.
Ofelia, la locura.
Julieta la juventud y el amor.
Los bolus serán siempre la nada: No existen."
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miércoles, 8 de septiembre de 2010

Leeme los labios, Capítulo III

Otro video del Dr. Sergio López Lozano.
Describe los principales factores que influyen en la lectura labial que atañen al locutor.


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viernes, 27 de agosto de 2010

Gabriel García Marquez nos habla sobre el valor de las palabras

Botella al mar para el dios de las palabras


A mis doce años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: Cuidado! El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: Ya vio lo que es el poder de la palabra? Ese día lo supe. Ahora sabemos, ademas, que los mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor, que tenían un dios especial para las palabras.
Nunca como hoy ha sido tan grande ese poder. La humanidad entrará en el tercer milenio bajo el imperio de las palabras. No es cierto que la imagen esté desplazándolas ni que pueda extinguirlas. Al contrario, está potenciándolas: nunca hubo en el mundo tantas palabras con tanto alcance, autoridad y albedrío como en la inmensa Babel de la vida actual. Palabras inventadas, maltratadas o sacralizadas por la prensa, por los libros desechables, por los carteles de publicidad; habladas y cantadas por la radio, la televisión, el cine, el teléfono, los altavoces públicos; gritadas a brocha gorda en las paredes de la calle o susurradas al oído en las penumbras del amor.
No: el gran derrotado es el silencio. Las cosas tienen ahora tantos nombres en tantas lenguas que ya no es fácil saber como se llaman en ninguna. Los idiomas se dispersan sueltos de madrina, se mezclan y confunden, disparados hacia el destino ineluctable de un lenguaje global.
La lengua española tiene que prepararse para un ciclo grande en ese porvenir sin fronteras. Es un derecho histórico. No por su prepotencia económica, como otras lenguas hasta hoy, sino por su vitalidad, su dinámica creativa, su vasta experiencia cultural, su rapidez y su fuerza de expansión, en un ámbito propio de diecinueve millones de kilómetros cuadrados y cuatrocientos millones de hablantes al terminar este siglo. Con razón un maestro de letras hispánicas en los Estados Unidos ha dicho que sus horas de clase se le van en servir de intérprete entre latinoamericanos de distintos países. Llama la atención que el verbo pasar tenga cincuenta y cuatro significados, mientras en la república del Ecuador tienen ciento cinco nombres para el órgano sexual masculino, y en cambio la palabra condoliente, que se explica por sí sola, y que tanta falta nos hace, aun no se ha inventado. A un joven periodista francés lo deslumbran los hallazgos poéticos que encuentra a cada paso en nuestra vida doméstica. Que un niño desvelado por el balido intermitente y triste de un cordero, dijo: ``Parece un faro''. Que una vivandera de la Guajira colombiana rechazo un cocimiento de toronjil porque le supo a Viernes Santo. Que Don Sebastián de Covarrubias, en su diccionario memorable, nos dejo escrito de su puño y letra que el amarillo es el color de los enamorados. ¿Cuántas veces no hemos probado nosotros mismos un café que sabe a ventana, un pan que sabe a rincón, una cereza que sabe a beso?
Son pruebas al canto de la inteligencia de una lengua que desde hace tiempos no cabe en su pellejo. Pero nuestra contribución no debería ser la de meterla en cintura, sino al contrario, liberarla de sus fierros normativos para que entre en el siglo veintiuno como Pedro por su casa.
En ese sentido, me atrevería a sugerir ante esta sabia audiencia que simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros. Humanicemos sus leyes, aprendamos de las lenguas indígenas a las que tanto debemos lo mucho que tienen todavía para enseñarnos y enriquecernos, asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir, negociemos de buen corazón con los gerundios bárbaros, los ques endémicos, el dequeísmo parasitario, y devolvamos al subjuntivo presente el esplendor de sus esdrújulas: váyamos en vez de vayamos, cántemos en vez de cantemos, o el armonioso muéramos en vez del siniestro muramos. Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revolver con revólver. Y que de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?
Son preguntas al azar, por supuesto, como botellas arrojadas a la mar con la esperanza de que les lleguen al dios de las palabras. A no ser que por estas osadías y desatinos, tanto él como todos nosotros terminemos por lamentar, con razón y derecho, que no me hubiera atropellado a tiempo aquella bicicleta providencial de mis doce años.
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viernes, 20 de agosto de 2010

Fontanarrosa y las malas palabras.

El negro Fontanarrosa llenó de alegría nuestras vidas con sus dibujos y sus historias. Recuerdo  la revista "Humor", que me acompañó en la adolescencia, y las historietas de Fontanarrosa abriendo perspectivas con respecto a la triste realidad social y política que vivíamos.
Los videos que presento son de una conferencia del negro en el Congreso de la Lengua Española que se realizó en Rosario en el año 2004. El tema en cuestión son las "malas palabras", "palabrotas", "groserías", o como quieran llamarlas.
A los niños les fascinan las malas palabras. En su trayecto de apropiación de los géneros discursivos, experimentan con ellas y juegan con las reacciones que despiertan en los otros cuando putean.
Pero, más allá de esa magia de interacción con el entorno, las "palabrotas" parecen tener una fuerza especial en cuanto a la entonación, la prosodia, la música.
Fontanarrosa cuenta como nadie esta naturaleza de las "malas palabras".
Dice, por ejemplo:
"No me preocupa que mi hijo o los amigos de él insulten permanentemente, lo que me preocuparía sería que no tengan una capacidad de transmisión y de expresión y de grafismo al hablar".
"Cuando más matices tenga uno, más se puede defender para expresarse".
"(Las malas palabras)... se destacan por sonoridad, por fuerza, por contextura de la palabra".
Para que todos puedan acceder al discurso pueden leerlo completo en este link:
http://edant.clarin.com/suplementos/especiales/2007/07/20/m-1461288.htm
Pero, no hace falta agregar más nada. Disfrútenlo:



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miércoles, 18 de agosto de 2010

Landriscina y el diálogo

Luis Landriscina es un cuentista argentino que interpreta brllantemente los usos y costumbres populares.
Además de divertirnos, con sus relatos podemos apreciar y analizar las formas de relación que hacen a una comunidad. Ver que el lenguaje mucho más que un instrumento es una pasión, y mucho más que un propósito de comunicación es una fuente inagotable de conocimiento y de placer; de juego y de poesía.
En este archivo de audio se muestra cómo el diálogo excede al código y se aprecian funciones del lenguaje muchas veces olvidadas como la expresión de identidad.

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miércoles, 4 de agosto de 2010

El "fort-da" en poesía

Leímos desde el psicoanálisis acerca del "fort da",el análisis que hizo Freud del juego infantil. Ese niño que con un carretel que aparecía y desaparecía resignificaba la presencia y ausencia materna.
Desde el lenguaje, la función de esas dos palabras en el juego nos muestran la fuerza de sustitución, la instancia de significacion e incluso la negación, como posibilidades lingüísticas.
Una poeta que conocí recientemente, la bonaerense Irene Gruss, nos ofrece en su poema: "Juegos con mi hija" otra lectura del juego infantil. ¿O será la misma?


"Se tapa la cara
con un pañuelo azul, y
dice
que no está. Se cae el pañuelo
y mi hija aparece,
porque la iluminación
en un escenario no es real. Hay
un redondel de luz que se mueve
dentro y fuera de lo que estamos
viendo, y todo
lo que allí pase va a ser aceptado,
como quien acepta la historia.
Mi hija aparece tras el pañuelo azul; su cara
se ilumina como en cualquier escenario,
y ahora dice que
está, como quien confirma
la magia."
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viernes, 30 de julio de 2010

FoxP2

Sabemos que es el punto de vista el que crea al objeto y no a la inversa. Así sucede también con las formas en que la ciencia define al lenguaje. Con el tiempo el discurso dominante se va modificando. Hubo definiciones desde la neurolingüística, desde la psicolingüística, desde el psicoanálisis, en fin, tantos recortes y conceptos como miradas. Últimamente, a partir del “Proyecto Genoma Humano”, la genética es preponderante. El descubrimiento de un gen: FoxP2, intenta responder preguntas tales como: ¿por qué el ser humano puede hablar? O ¿por qué aparecen algunos trastornos del lenguaje?


Expongo algunos textos sobre el tema:


Un gen que explica por qué los monos no hablan




(Nature) Los chimpancés carecen de partes muy importantes de un gen que es crítico para el habla humana, según investigadores. Este hallazgo puede comenzar a explicar por qué sólo los humanos pueden usar lenguaje hablado.
El año pasado, los científicos investigaron el primer gen, llamado FOXP2, relacionado con el lenguaje humano. Aquellos que tienen errores en este gen tienen problemas severos con el habla y la gramática.
Ahora, Svante Pääbo del Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology, en Leipzig, Alemania, y sus colegas compararon el FOXP2 humano con versiones del gen halladas en chimpacés, gorilas, orangutanes, macacos rhesus y ratones. La versión humana contiene dos cambios claves en el ADN, que no están en las otras versiones.
Estos cambios afectaron la capacidad humana de hacer movimiento finos en la boca y la laringe, y eventualmente permitieron el desarrollo del lenguaje hablado, sugiere Wolfgang Enard, miembro del equipo de investigadores.
"Es fascinante —dice Martin Nowak, que estudia la evolución del lenguaje en el Institute for Advanced Study, en Princeton—. Es el principio de una base genética para el lenguaje hablado."
El lenguaje es sólo para humanos: los chimpacés pueden ser entrenados para comunicarse usando un complejo juego de símbolos, pero no pueden pronunciar una sola palabra útil, porque no tienen los movimientos faciales que se necesitan.
La mutación en el gen que permite el lenguaje se extendió durante los últimos 200.000 años, estima Enard basado en análisis de genes humanos en individuos de todo el mundo.
Es en esta época que emerge el ser humano anatómicamente moderno. El desarrollo del lenguaje puede ser un importante motor detrás de la expansión humana. Permitió que grandes cantidades de información pasaran de una generación a la siguiente, explicó Nowak.
Los investigadores no tienen en claro aún qué hace el gen FOXP2, pero piensan que actúa prendiendo y apagando otros genes. Dejando de lado ambas mutaciones halladas, el gen humano es idéntico al hallado en otras especies.


Esta nota hace referencia al descubrimiento del gen FOXP2 y al trabajo publicado en Nature el 4 de octubre de 2001.


Británicos hallan un gen asociado con el lenguaje y el habla


(Terra) Científicos de dos instituciones británicas dicen haber descubierto el primer gen vinculado con los trastornos del lenguaje y del habla. El descubrimiento suscita la esperanza de que la revolución genética esté próxima a identificar las raíces biológicas del pensamiento consciente y, quizás, aproximarse a lo que significa ser humano.
El FOXP2 no es específicamente un gen que permita el habla. Pero los investigadores dijeron haber hallado una mutación del gen, responsable de una proteína que permite el funcionamiento del circuito del lenguaje en el cerebro.
Algunos investigadores suponen que el descubrimiento quizás permita avizorar la mecánica del pensamiento cognitivo, el proceso de desarrollo del ser humano y aun la evolución humana a partir del reino animal.
Pero otros advierten que no se deben crear expectativas desmedidas por la versión averiada de un solo gen. Aun los investigadores que localizaron el FOXP2 dicen que su descubrimiento es apenas el comienzo .


Sus conclusiones aparecen en la edición actual de la revista Nature.


Un punto de partida


"Hemos identificado un gen que nos dará un punto de partida, y estamos buscando otros —dijo el autor principal del trabajo, Tony Monaco, director del Centro Wellcome Trust de Genética Humana en la Universidad de Oxford—. Se trata realmente del primer gen de genética del comportamiento".
Investigadores del equipo de Oxford y de la Unidad de Neurología Cognitiva Evolutiva del Instituto de Salud Infantil en Londres estudiaron tres generaciones de una familia numerosa en Inglaterra. Aproximadamente la mitad de sus 24 miembros están afectados por un trastorno que dificulta el movimiento de la boca, labios y lengua y crea problemas con los fonemas y la gramática, como el uso del tiempo verbal adecuado.
Si bien algunos miembros de la familia tuvieron resultados inferiores al promedio en las pruebas de inteligencia no verbal, otros no. Eso llevó a los investigadores a determinar que sus bajos resultados no eran un factor vinculado al trastorno. Los científicos creen que la mutación del FOXP2 deteriora la capacidad del gen para regular otros genes, lo que causa el trastorno.
Los investigadores lograron progresos cuando estudiaron a una persona con el mismo trastorno, no vinculada con la familia estudiada. El gen en este individuo se ve trastornado por una variante en la ADN del cromosoma 7. Localizada la mutación, los investigadores pudieron observar la misma mutación en el mismo lugar en la familia.
Algunos investigadores consideran prematuro vincular este estudio al debate acerca de si uno o más genes son los únicos responsables del lenguaje.
"Afirmar que hay un gen para el habla y el lenguaje todavía parece demasiado arriesgado", dijo Bruce Tomblin, profesor de patología del habla y audiología en la Universidad de Iowa.
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viernes, 23 de julio de 2010

Los poetas haciendo el lenguaje

Les presento un poema de Jorge Leonidas Escudero. Un argentino nacido en la provincia de San Juan en 1920.
Rescatando una función del lenguaje muy olvidada: la poética.

A otro hablar


¿Y qué puedo decir con la lengua trabada?:
esto, y la sombra piso,
palabras huecas alzo, tomo
de la cola un ratón y lo suelto,
no es lo que busco.


Ando a ver en qué ando, qué saber,
hallar mi centro fijo, un rastro, el carozo;
me respiro y no.

Una mujer ayer su cabellera puso,
venda en mis ojos;
pero no dejé de buscar lejanías.

Quiero decir hermosas, no razones,
palabras como hombres pétalos y estrellas,
seudópodos de mí hacia lo inaprensible.

Ando andando estas averiguaciones
a ver si se me desata la lengua.
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miércoles, 14 de julio de 2010

El lugar de los niños IV

En la Argentina se está desarrollando un debate acerca de la Ley de Matrimonio. Un sector de legisladores propone implementar derechos igualitarios y posibilitar a las personas del mismo sexo el ejercicio del matrimonio.
Se realizaron manifestaciones y concentraciones de apoyo a esta nueva ley y otras de repudio.
Me preocupa que algunas escuelas de credo católico movilicen niños a las marchas. Todos sabemos que el desarrollo cognitivo no permite en determinadas edades analizar cuestiones de índole abstractas, carecen de la destreza necesaria para dilucidar este tipo de conflictos.
Nuevamente se delega en los niños el rol de padre. Esta “parentalización” justifica en la sociedad la venta de productos a través de ellos, basta mirar las publicidades televisivas. Provocan el consumo. Generan rating. Asignar estas responsabilidades a los niños podría justificar también el trabajo infantil.
Pero en este caso específico, es notable también el cinismo. Quienes dicen defender derechos de la niñez a un padre y a una madre, niegan con la participación de los niños en las marchas un derecho fundamental: el de jugar y estudiar.

Comparto una nota publicada en el diario "Página 12" el 13/7/2010:

LA IGLESIA CONVOCO A UNA CONCENTRACION ESTA TARDE

Sileoni criticó "la utilización de los chicos" en las marchas contra el matrimonio igualitario
El ministro de Educación afirmó que "estamos en contra de todo tipo de puesta en escena de los chicos en una cuestión que es de grandes", en referencia a "la utilización de los chicos" de parte de establecimientos educativos religiosos en la marcha de esta tarde contra el proyecto de matrimonio entre personas del mismo sexo. En tanto, el Inadi convocó a participar de 20 a 20.30, en distintos espacios como el Obelisco, Plaza Flores y Parque Rivadavia, de una actividad que invita a hacer “Ruido por al Igualdad” con lo que se tenga al alcance de la mano

Sileoni fue consultado, tras inaugurar la XX Feria del Libro Infantil y Juvenil, sobre el llamado que hacen algunas escuelas religiosas a que sus alumnos vayan a los actos para rechazar el matrimonio gay. Afirmó que "estamos en contra de todo tipo de puesta en escena de los chicos en una cuestión que es de grandes".
El funcionario añadió en el Centro Municipal de Exposiciones que "no hablo sobre el fondo de la cuestión que está siendo tratado por quien debe, sino de la utilización de los chicos". Admitió que "quizás es discutible que -el tema del matrimonio de personas del mismo sexo- sea tratado por chicos de la escuela media, pero me parece que en discusiones de grandes tenemos que argumentar los grandes". Insistió respecto de las marchas, que los chicos "deberían estar ajenos a todo eso, porque nos cuesta mucho a toda la sociedad que haya 180 días de clases".
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lunes, 5 de julio de 2010

Fútbol y Lenguaje

Ahora que terminó el Mundial, por lo menos para nosotros los argentinos, presento una adaptación de un ensayo de Pier Paolo Pasolini. El original pueden leerlo en:
http://www.pasolini.net/madrid-saggi08.htm
Hay otro escrito maravilloso que relaciona el fútbol y el lenguaje escrito por mi amigo Fernando Baralo. En cualquier momento lo ponemos en el Blog.
Pero por ahora nos conformamos con lo que escribió el escritor, poeta y director de cine italiano.
Aclaro que lo escrito en cursiva son agregados mios para acercar aún mas los conceptos de Pasolini.

El fútbol es un lenguaje con sus poetas y prosistas

¿Qué es una lengua? Un sistema de signos, responde, de la manera más exacta hoy, un semiólogo. Pero un sistema de signos no es sola y necesariamente una lengua escrito-hablada.
Cada lengua (sistema de signos escritos-hablados) posee un código general.
Sin embargo, cada lengua está articulada en varias sublenguas, de las que cada una posee un subcódigo: así pues, los médicos se comprenden entre sí -cuando hablan su jerga especializada- porque cada uno de ellos conoce el subcódigo de la lengua médica. (A partir de Bajtín entenderíamos esto como género discursivo).
El fútbol es un sistema de signos, o sea un lenguaje. Tiene todas las características fundamentales del lenguaje por excelencia, el que nosotros nos planteamos en seguida como término de confrontación, o sea el lenguaje escrito-hablado.
De hecho, las palabras del lenguaje del fútbol se forman exactamente igual que las palabras del lenguaje escrito-hablado. Ahora bien, ¿cómo se forman estas últimas? Se forman a través de la llamada doble articulación, o sea a través de las infinitas combinaciones de los fonemas.
Los «fonemas», por tanto, son las «unidades mínimas» de la lengua escrito-hablada. ¿Queremos divertirnos definiendo la unidad mínima de la lengua del fútbol? Veamos: Un hombre que usa los pies para patear una pelota es tal unidad mínima: tal podema (si queremos seguir divirtiéndonos). Las infinitas posibilidades de combinación de los podemas forman las palabras futbolísticas: y el conjunto de las palabras futbolísticas forma un discurso, regulado por auténticas normas sintácticas.
Los podemas son veintidós (casi igual que los fonemas del Rio de la Plata): las palabras futbolísticas son potencialmente infinitas, porque infinitas son las posibilidades de combinación de los podemas (en la práctica, los pases entre jugador y jugador); la sintaxis se expresa en el partido, que es un auténtico discurso dramático.
Los cifradores de este lenguaje son los jugadores, nosotros, en las tribunas, somos los descifradores: así pues, poseemos en común un código.
Quien no conoce el código del fútbol no entiende el significado de sus palabras (los pases) ni el sentido de su discurso (un conjunto de pases).

No soy ni Roland Barthes ni Greimas, pero como aficionado, si quisiera, podría escribir un ensayo mucho más convincente que esta mención, sobre la lengua del fútbol. Pienso, además, que se podría escribir también un bonito ensayo titulado Propp aplicado al fútbol: porque, naturalmente, como toda lengua, el fútbol tiene su momento puramente instrumental, rigurosa y abstractamente regulado por el código, y su momento expresivo.

En efecto, antes he dicho que toda lengua se articula en varias sublenguas, cada una de las cuales posee un subcódigo.

Pues bien, en la lengua del fútbol se pueden hacer también distinciones de este tipo: también el fútbol posee unos subcódigos, desde el momento que, de ser puramente instrumental, pasa a convertirse en expresivo.

Puede haber un fútbol como lenguaje fundamentalmente prosístico y un fútbol como lenguaje fundamentalmente poético.

Así, precisamente por razones de cultura y de historia, el fútbol de algunos pueblos es fundamentalmente en prosa: prosa realista o prosa estetizante (este último es el caso de Italia), mientras que el fútbol de otros pueblos es fundamentalmente en poesía.

En el fútbol hay momentos que son exclusivamente poéticos: se trata de los momentos del gol. Cada gol es siempre una invención, es siempre una perturbación del código: todo gol es ineluctable, fulguración, estupor, irreversibilidad. Precisamente como la palabra poética. El máximo goleador de un campeonato es siempre el mejor poeta del año. El fútbol que expresa más goles es el fútbol más poético.

También la gambeta es de por sí poética (aunque no siempre como la acción del gol). De hecho, el sueño de todo jugador (compartido por todo espectador) es salir del centro del campo, gambetear a todos y hacer el gol. Si, dentro de los límites permitidos, se puede imaginar en el fútbol una cosa sublime, es precisamente ésta. Pero no sucede jamás. (Cuando Pasolini escribió esto todavía no se había jugado el Mundial 86 y Diego Maradona no le había hecho el fantástico gol a los ingleses, que no llegó a ver porque falleció en 1975).

¿Quiénes son los mejores gambeteadores del mundo y los mejores goleadores? Los brasileños. (¿Podríamos discutirlo?, por supuesto).

Por lo tanto, su fútbol es un fútbol de poesía: de hecho, en él todo está basado en la gambeta y en el gol.

El catenaccio (encadenado) y la triangulación (que Brera (1) llamó geometría) es un fútbol de prosa: en efecto, está basado en la sintaxis, o sea en el juego colectivo y organizado: es decir, en la ejecución razonada del código. Su único momento poético es el contraataque, con el gol añadido (que, como hemos visto, no puede más que ser poético). En definitiva, el momento poético del fútbol parece ser (como siempre) el momento individualista (gambeta y gol; o pase inspirado).

El fútbol en prosa es el del llamado sistema (el fútbol europeo): su esquema es el siguiente:



El gol, en este esquema, está encomendado a la conclusión, a ser posible de un poeta realista como Riva (2), pero debe derivar de una organización de juego colectivo, basado en una serie de pases geométricos ejecutados según las reglas del código.

El fútbol en poesía es el del fútbol latinoamericano: su esquema es el siguiente:



Esquema que para ser realizado debe requerir una capacidad monstruosa de gambetear (cosa que en Europa es repudiada en nombre de la prosa colectiva): y el gol puede ser inventado por cualquiera y desde cualquier posición. Si gambeta y gol son los momentos individualistas-poéticos del fútbol, es por eso que el fútbol brasileño es un fútbol de poesía.

(1) Gianni Brera. (8/9/19 – 19/12/92) Periodista y novelista. Considerado como el periodista deportivo más influyente de Italia.

(2) Luigi "Gigi" Riva (Leggiuno, Provincia de Varese, Italia, 7 de noviembre de 1944) Futbolista italiano, para algunos expertos, el mejor delantero que ha existido en Italia tras la II Guerra Mundial.
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